Armarse de paciencia

IMG_4084

Hay un conjunto de acciones que se reproducen constantemente en nuestra sociedad y que gran parte de ésta aún las interpreta como “una cosa normal”. Para ellos y ellas “esto siempre ha pasado”. ¿Y? ¿Qué pasa? ¿Acaso no podemos detectar dónde fallamos y corregir lo mal hecho?. Para ser concreta, me refiero a acciones que aún son toleradas y se dejan pasar por alto sin alertar de la gran carga de mal gusto y ofensa que llevan consigo. Los piropos, miradas, gestos y comentarios al que son sometidas a diario las mujeres son, simplemente, intolerables e inaceptables.

No quiero generalizar y dirigirme a todos los hombres, sería muy injusto. Me refiero a ese colectivo (todavía muy amplio) que cree que tiene el derecho a dirigirse de cualquier manera a una mujer sin conocerla y sin respetarla. A simplificarla en un simple objeto sexual solamente por su condición sexual.

Del tema hay infinidad de textos, reportajes, foros, movimientos sociales, etc. Pero si nos detenemos a analizar la vida cotidiana nos damos cuenta que tal parece que el mensaje no llega. Hay un sector de la sociedad que no es capaz de empatizar con otro sector que se ve obligado, día tras día, a armarse de paciencia e ignorar constantemente conductas que son primitivas y vulgares. Muchos todavía creen que este tipo de comportamiento es simpático, gracioso y puede llamar la atención de una mujer de forma positiva. ¡No! No nos hacen reír vuestros piropos de mierda. No nos sentimos más atractivas porque nos miréis de arriba a abajo con cara de querer devorarnos como si fuéramos un chuletón de carne. ¡Nos da asco y repulsión! Es así, no hay trampa.

En verano, estas conductas se acentúan cuando este tipo de personas no se pueden contener al ver como van vestidas las mujeres. Me refiero a un simple vestido, una falda o un biquini en la playa.

Uno de los detalles que más me hacen reír (irónicamente) y que me revienta por dentro es el poco tacto que se tiene a veces. Me refiero a cuando todos estos “piropos” y obscenidades tienen como diana niñas de 11 y 12 años que por la ruleta de la suerte les ha tocado adoptar un cuerpo de mujer en edades más tempranas. ¡Tacto, por favor! O aquellas mujeres que se pasean solas con sus hijos… ¡vergüenza!

No pretendo dar una clase de conducta cívica. Es simplemente describir la sensación que me producen determinados comportamientos que vemos por la calle cada día e incluso que he vivido en carne propia. Solo pido un pequeño ejercicio de empatía y de respeto por quien tienes al lado. Continuará.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s